El poder de los taninos

Cuando te adentras dentro del mundo del vino, vas a oír o utilizar la palabra “taninos”. Aunque de primeras pueda parecer un término algo profesional, lo cierto es que sin él el vino no tendría ni estructura, ni cuerpo, ni capacidad de envejecimiento. Es decir, de ellos depende de que un vino pase de ser extraordinario, por lo que su papel en el proceso de elaboración es de vital importancia. Desde Gran Bierzo os queremos mostrar el poder de los taninos en los vinos.

Los taninos

Son unos compuestos químicos naturales que se encuentran en varios vegetales. En el caso de la uva se llaman polifenoles y los podemos encontrar en la piel, en las semillas y en el raspón de los racimos. Estos compuestos se liberan cuando el grano de uva se estruja o prensa y se disuelven en el mosto. Dependiendo de la variedad de uva y de la vinificación que lleve a cabo el enólogo, la cantidad de ellos que aparecerán en el vino será distinta.

Influencia en el vino

Los taninos juegan un papel muy importante en la composición y el sabor de un vino. Por un lado, son los responsables de la astringencia en el vino. Esta sensación de sequedad o aspereza en la boca se debe a la interacción de los taninos con las proteínas de la saliva. La astringencia puede variar desde suave y equilibrada hasta muy pronunciada, dependiendo del vino y su edad.

Con el tiempo, los taninos suelen suavizarse y se vuelven menos astringentes a medida que el vino envejece. Esto es muy importante en los vinos tintos, ya que una adecuada maduración en la botella puede mejorar la textura y la armonía del vino. Por otro lado, los taninos aportan estructura y cuerpo al vino. Cuanta mayor concentración de taninos, más denso y robusto será el vino. El secreto del éxito se basa en encontrar el equilibrio adecuado.

El poder de los taninos

El poder de los taninos

Otro aspecto en el que los taninos resultan esenciales es en la maduración del vino. Únicamente los vinos con un número considerable de taninos pueden tener capacidad de envejecimiento y con el tiempo pueden convertirse en grandes vinos complejos y profundos. Por un lado, son antioxidantes naturales que ayudan a proteger el vino contra la oxidación y prevenir la degradación de los compuestos aromáticos y los sabores del vino. Por el otro, los taninos tienden a integrarse de forma armoniosa con los sabores y aromas, proporcionando una experiencia de cata más compleja y refinada.